Hace un tiempo os contaba la penosa historia de cómo sin darme cuenta habían pasado por mis manos 13 móviles a lo largo de mi vida. Y todo eso era porque estaba a punto de conseguir el que sería el número 14: un Nokia 5800. Pues bien, ha llegado el momento de añadir uno más a la lista.
Como os dije en el último "post express" últimamente no paro. Yo quise haber hecho las prácticas en verano para ir desahogado, pero no di con ellas hasta bien entrado el otoño. Así que ahora tengo que lidiar con ellas por las mañanas y con la universidad por la tarde. Es decir, que paso por el piso para dormir y poco más. De ahí que no pueda dar señales de vida y que mi nivel de estrés esté disparado a niveles estratosféricos.
Seguramente se deba a eso el permanente estado de despiste en el que vivo y que hizo que, con escasos tres meses de vida perdiera mi móvil número 14 en un taxi. Yo me bajé pero él siguió un viaje hacia el más allá en el que no le acompañé.
Podéis imaginar mi cara cuando, después de un buen rato en la oficina, me doy cuenta de que mi móvil no está. Para colmo estaba apagado, así que llamé a la centralita de los taxis para ver si lo localizaban. Pero el taxista dijo que su coche tenía cuatro ruedas pero móviles, ninguno.
Así fue como, en medio de una catarsis, me fui al centro a buscar móviles a precios asequibles porque, desgraciadamente, las operadoras no tienen compasión con los clientes pardillos que pierden sus terminales antes de que se les acabe la permanencia.
Bienvenido 2730, hasta siempre 5800.
Kwak
Como os dije en el último "post express" últimamente no paro. Yo quise haber hecho las prácticas en verano para ir desahogado, pero no di con ellas hasta bien entrado el otoño. Así que ahora tengo que lidiar con ellas por las mañanas y con la universidad por la tarde. Es decir, que paso por el piso para dormir y poco más. De ahí que no pueda dar señales de vida y que mi nivel de estrés esté disparado a niveles estratosféricos.
Seguramente se deba a eso el permanente estado de despiste en el que vivo y que hizo que, con escasos tres meses de vida perdiera mi móvil número 14 en un taxi. Yo me bajé pero él siguió un viaje hacia el más allá en el que no le acompañé.
Podéis imaginar mi cara cuando, después de un buen rato en la oficina, me doy cuenta de que mi móvil no está. Para colmo estaba apagado, así que llamé a la centralita de los taxis para ver si lo localizaban. Pero el taxista dijo que su coche tenía cuatro ruedas pero móviles, ninguno.
Así fue como, en medio de una catarsis, me fui al centro a buscar móviles a precios asequibles porque, desgraciadamente, las operadoras no tienen compasión con los clientes pardillos que pierden sus terminales antes de que se les acabe la permanencia.
Bienvenido 2730, hasta siempre 5800.
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