Me encantan los Starbucks. Son acogedores, hacen que me guste el café gracias a todo el dulce con lo que lo aderezan y te puedes pasar toda la tarde de charla en unos sofás sustancialmente más cómodos que los del piso en el que vivo. Además, vayas donde vayas, todos los Starbucks son igual de cómodos y calentitos, como si entrases en un universo Starbucks particular.
Pero para mí tienen un gran problema que hace que me sienta estúpido cuando me toca pedir: se trata de un problema de tamaños. Malpensados. Hay tres tamaños de bebidas, grandes, pequeñas y mediano. Hasta aquí todo correcto. El problema llega cuando en el universo Starbucks el vaso grande se llama Venti, el pequeño, Tall y mediano, Grande. Ya tenemos el lío montado. Habitualmente pido un Mocca -café, chocolate y nata- pero, ¿qué pasa cuando lo pido? Que entramos en uno de esos momentos Kwak contra el mundo.
Si pido un Mocca mediano me preguntan automáticamente ¿Grande?, con el vaso mediano en la mano. Bien, la próxima vez lo pido grande. Error. Si pido un Mocca Grande se repite la situación anterior pero con el vaso grande en la mano y sonriendo mientras me dicen ¿Venti?. En este punto se aclara la confusión con el tamaño, dices que lo quieres descafeinado y llega el momento en el que quien te atiende se dirige a su compañero y le habla en starbucksiano: "¡Grande Decaf Mocca para Kwak!". Todo tu esfuerzo y preparación pasan antes tus ojos al verlos resumidos en menos de dos segundos.
Pero creo que tras varios intentos he encontrado la manera, pedir directamente un Grande Mocca (con el Grande delante) para que me entiendan a la primera. La próxima vez que vaya me acercaré a la barra ilusionado como un niño pequeño, seguirá habiendo malentendidos y a la siguiente querré pegarme un tiro por necesitar hacer un máster antes de pedir un café. Todo sea por un sofá calentito en invierno.
Cuando llegue el calor ya os hablaré de pedir un Frapuccino, que también tiene su ciencia.
Kwak
Pero para mí tienen un gran problema que hace que me sienta estúpido cuando me toca pedir: se trata de un problema de tamaños. Malpensados. Hay tres tamaños de bebidas, grandes, pequeñas y mediano. Hasta aquí todo correcto. El problema llega cuando en el universo Starbucks el vaso grande se llama Venti, el pequeño, Tall y mediano, Grande. Ya tenemos el lío montado. Habitualmente pido un Mocca -café, chocolate y nata- pero, ¿qué pasa cuando lo pido? Que entramos en uno de esos momentos Kwak contra el mundo.
Si pido un Mocca mediano me preguntan automáticamente ¿Grande?, con el vaso mediano en la mano. Bien, la próxima vez lo pido grande. Error. Si pido un Mocca Grande se repite la situación anterior pero con el vaso grande en la mano y sonriendo mientras me dicen ¿Venti?. En este punto se aclara la confusión con el tamaño, dices que lo quieres descafeinado y llega el momento en el que quien te atiende se dirige a su compañero y le habla en starbucksiano: "¡Grande Decaf Mocca para Kwak!". Todo tu esfuerzo y preparación pasan antes tus ojos al verlos resumidos en menos de dos segundos.
Pero creo que tras varios intentos he encontrado la manera, pedir directamente un Grande Mocca (con el Grande delante) para que me entiendan a la primera. La próxima vez que vaya me acercaré a la barra ilusionado como un niño pequeño, seguirá habiendo malentendidos y a la siguiente querré pegarme un tiro por necesitar hacer un máster antes de pedir un café. Todo sea por un sofá calentito en invierno.
Cuando llegue el calor ya os hablaré de pedir un Frapuccino, que también tiene su ciencia.
Kwak








